Comenzamos nuestro recorrido por este rincón de Salamanca por Miranda del Castañar

para continuar por Mogarraz, que nos sorprendió por su arquitectura y por donde pudimos pasear practicamente en solitario






De Mogarraz nos encaminamos a nuestro destino por hoy: La Alberca
donde nos sorprendió la gran cantidad de gente que llenaba sus calles y que impedía andar. Parecía la puerta del Sol de Madrid a las 12:00, lo que restó encanto y belleza al lugar
La plaza mayor es quizás el sitio más destacado de este bonito lugar





Decidimos pasar la noche en el area para autocaravanas de La Alberca, a la salida, pero muy cerca del centro. Nos tuvimos que cambiar de sitio dado que un solidario autocaravanista con un grupo electrógeno - que, dicho sea de paso, llegó después de nosotros y que con el aparcamiento vacio se puso, aplicando el principio del "barco anclado" (aunque todo esté vacio me acerco todo lo que puedo a los que están) se colocó lo más cerca de nosotros que pudo- "amenizando" nuestro merecido descanso con un ruido ensordecedor

A la mañana siguiente pusimos rumbo al Monasterio de las Batuecas, para realizar la ruta de la cascada del Chorro.
Tomamos la SA-201 hacia el Alto del Portillo desde donde disfrutamos de unas espléndidas vistas


Llegando casi al final del puerto, tomamos una carretera a la derecha en bastante mal estado y que en apenas 100 m nos dejó junto al Monasterio de San Jose de las Batuecas, lugar donde arranca la ruta. Allí estacionamos la auto. Es un aparcamiento pequeño, por lo que recomiendo que se llego a primera hora y se "asegure" la salida, ya que tienden a aparcar sin pensar en los demás.

La ruta tiene una longitud de 5km (solo ida) regresando por el mismo sitio. A la izquierda del monasterio se toma el sendero que discurre entre el propio río y la tapia de piedara del Monasterio, alfombrado todo por un fuerte entramado de raices de alisos que flanquean el curso del agua y que dificultan andar.

El trazado del camino va siguiendo casi en todo momento el curso del río Batuecás y en ocasiones transcurre por el interior de un frondoso bosque de robles y alcornoques.





Antes de llegar a esta cascada, comenzó a apretar el calor y decidimos regresar deteniéndonos antes a disfrutar de las pinturas rupestres del "Canchal de las Cabras"
De ida, se encuentran después de dejar la tapia del monasterio. A la derecha sale un sendero señalizado con un cartel que se desvía y que en unos 60 m asciende bruscamente hasta llegar a este lugar.
Es el más interesante de todo el valle y uno de los de más facil acceso.

Se pueden observar cabras pintadas en color rojo.


Están protegidas por verjas de hierro y la dirección del Parque ha colocado junto a ellas paneles explicativos acerca de las pinturas.
Cuando regresábamos, la gente empezó a "invadir" literalmente este lugar, donde los turismos estaban aparcados en sitios inverosímiles, lo que dificultó nuestra salida.
Pusimos rumbo a lo que sería nuestro último pueblo del recorrido: San Martín del Castañar


Sorprendiéndonos con una sencilla y bonita arquitectura

paseando por sus solitarias callejuelas.




Mª Angeles del Valle Blázquez
Mayo de 2009